Elon Musk lo dijo sin rodeos esta semana: “Optimus y Cybercab serán la gran mayoría del valor de Tesla”. La frase, publicada por el propio Musk, define la apuesta de fondo de la compañía: dejar de ser valorada como una automotriz para serlo como una empresa de robots e inteligencia artificial.
Optimus, el robot humanoide de Tesla, ya entró en producción inicial. Está pensado para tareas físicas rutinarias, repetitivas o peligrosas: primero en fábricas y depósitos, y eventualmente en los hogares, aunque todavía no alcanza un despliegue comercial amplio.
El Cybercab, por su parte, es el vehículo del servicio Robotaxi: un biplaza sin volante ni pedales, diseñado desde cero para operar sin conductor. El servicio ya funciona en Austin, Texas, y la compañía busca expandirlo, en medio de un escrutinio regulatorio creciente sobre la seguridad de los robotaxis.
El tercer frente es el Roadster, presentado el 15 de octubre, capaz de realizar breves maniobras aéreas con propulsores basados en tecnología de SpaceX. No es un auto volador convencional —no puede sostener el vuelo como una aeronave— y su producción está programada para 2028; las reservas ya se abrieron en India.
Robots, taxis sin conductor y un deportivo que despega: el futuro de Tesla según Musk ya no pasa (solo) por vender autos.
Fuente: Cobertura semanal de Tesla y SpaceX (18 de octubre de 2026).